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lunes, 3 de noviembre de 2014

La Navaja del Caballista.


Todos los días con los caballos tienen sus enseñanzas y recuerdos de hechos acaecidos con estos amigos de entrenamientos.

Esta mañana cuando cambiábamos el ronzal de la cabezada de cuadra de Hacedora, se me vino a la cabeza el útil uso de la navaja en todo caballista, ya que hay veces que el uso de este artilugio le puede salvar la vida a nuestro caballo y a veces al jinete.

El cambio de una cuerda de ronzal, muy apretada por el uso, era muy difícil el quitarla de una manera manual, y eso que le aplique la técnica de soplar el nudo. (¿Conocéis el truco de soplar los nudos para desatarlos?, consiste en soplar sobre los nudos y estos de suelen aflojar, pero no era este el caso). Así que me dispuse a cortarla con mi inseparable navaja colgada al cinto.

Y a esta practica navaja quiero dedicarle este articulo, para quien no las use, sepa la falta que les puede hacer en el momento más inesperado.

Antiguamente, no solo la usábamos para los quehaceres caballisticos, también nos servían para cuando abríamos las alforjas, cortábamos el pan,  las chacinas, ese tocino veteado puesto encima de ese pan de pueblo -parecido al que nos hace nuestro amigo Manuel Monge en su horno casero-  y también servía de tenedor para pinchar los pedacitos de tortillas caseras y los mil usos en las distintas comidas que nuestras madres nos ponían en las alforjas.

Dejando los usos culinarios de nuestra navaja, pasamos a los usos que todo caballista puede hacer con este utensilio afilado.

¿Quien no ha buscado algo para acortar unas acciones de estribos y hacerle otro agujero más?, no es que salga un agujero para enmarcar, pero la navaja si que nos soluciona del apuro.  Cuando un ronzal se relia en el cuello de un caballo y este da un tirón, produciéndole una pronta asfixia, ahí esta la navaja salvadora.

Quiero recordar un accidente con un ronzal, estábamos en el reconocimiento previo en un Al-Andalus, en la aldea del Rocio, punto de partida de esta mítica prueba, pues en este previo, cuando el veterinario reconocía a un caballo, lo vi sacar su navaja y corrió hacia un caballo enredado en el ronzal y empezando a sufrir de asfixia, cortó el ronzal y solucionado el problema. Si no hubiera sido por esta navaja, difícilmente se hubiera podido solucionar el problema, ya que el caballo al sentirse atrapado, tira y tira agravando la situación, y manualmente es imposible solucionar el problema.

También en los cocheros, las navajas son de uso común, ya que con los arreos propios de cada tipo de enganche, hay muchas oportunidades para que los caballos se enreden con los tiros y sea imposible el desengancharlos. Aunque también los hay que no las quieren ni ver,  un amigo me comentaba que cuando en la feria tenia un problema, lo primero que decía a los que le rodeaban, !!No quiero ver una navaja!!, él intentaba solucionar el problema sin que le cortaran los arreos.

En un caso muy aparatoso y peligroso, como es cuando un caballista se estriba, y la acción de estribo no se desengancha de su soporte, la navaja es la única solución  salvadora del jinete.

Otro de los usos de nuestra navaja, es la de limpiacascos, cuando en el campo, alguna piedrecita se incrusta en el casco y es imposible sacarla con la mano, ahí está nuestra navaja para hacer de palanca oportuna y solucionar el problema.

En fin, la navaja, bien usada, es un elemento imprescindible en el cinturón del caballista.

Saludos de Gabriel.