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sábado, 17 de octubre de 2015

Cuidado al Entrenar a Caballo con la Veda de Caza Abierta.

 Acantos en Flor por la Vereda del Rayo.
 
Esta mañana nos hemos vuelto a llevar un susto con los tiros de los cazadores. Trotábamos por la Vereda del Rayo, en el termino municipal de Sevilla, por lo poco que nos queda de esta afamada vereda, ya que las obras de las nuevas urbanizaciones y los propietarios de las lindes, nos han dejado menos de tres metros de anchura de los 21m que debería tener esta Vereda del Rayo.

En este caso, lo de los metros de la vereda no es lo más importante, que también lo es, lo peligroso es la falta de sensibilidad de los cazadores de cazar en unos terrenos que no se lo permite la ley y aquí os pongo la transcripción del articulo 14  del Reglamento de la Ley de Caza, de las Zonas de Seguridad, donde no se puede disparar para la adecuada protección de las personas y sus bienes.
"Art. 14. De las Zonas de Seguridad.
1. Son Zonas de Seguridad aquéllas en las cuales deben adoptarse medidas precautorias especiales encaminadas a garantizar la adecuada protección de las personas y de sus bienes.
2. Se considerarán Zonas de Seguridad: a) las vías y caminos de uso público; b) las vías pecuarias; c) las vías férreas; d) las aguas públicas, incluidos sus cauces y márgenes; e) los canales navegables; f) los núcleos urbanos y rurales y las zonas habitadas y sus proximidades; g) las villas, edificios habitables aislados, jardines y parques destinados al uso público; h) los recintos deportivos; i) los demás lugares que sean declarados como tales en razón a lo previsto en el número anterior."

Como decía, trotábamos en ese momento por la Vereda el Rayo, y divisé dos cazadores en un antiguo rastrojo, estos cuando te ven, ya no sueles tener problemas, pero al internarme por los olivos que lindan con la vereda, sentí una descarga, porque eso fue, tres tiros como si fueran de ametralladora, mal cazador seria, ya que seguro que ni con los tres tiros abatiría a ninguna pieza de la poca caza que tenemos por la zona. Pero el peligro viene de ese cazador oculto, que tu no lo ves, pero que te puede alcanzar con los perdigones de su disparo.

La yegua, rápidamente se puso en guardia, levanto la cabeza, elevo el trote, las orejas atentas a los disparos y un susto que nos pudo costar caro.

Yo suelo, en tiempos de cacería, no salir a entrenar por sitios emboscados, como son vallados espesos, donde se suelen esconder las piezas de caza y por donde acuden los cazadores. Cuando transito por uno de estos sitios, suelo dar voces para que me escuchen y sepan que va un caballo entrenando. 

Pero lo más sano y seguro es no salir al acampo para entrenar los días que está levantada la veda  y los  días hábiles son: Jueves, Sábados, Domingos y Festivos.

Que las normas del Reglamento de la Ley de Caza se cumpla y no tengamos sustos ajenos al entrenar con nuestros caballos.

Saludos de Gabriel.