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sábado, 27 de diciembre de 2014

Cura de una Herida Catatrófica en el Campo.

Como Curar una Herida Catastrófica en el Campo.

 
Ayer leyendo un articulo de un Blog amigo argentino, sobre las curas tradicionales en el campo, le puse un comentario de una cura realizada en casa, hace ya años y quería explicárosla a todos mis lectores, que aunque anticuada, solucionó el gran problema de una burra.
El hecho acaeció en el Vaquerizo, una finca serrana en el termino municipal de Zufre (Huelva-España), dentro del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche.

En la Sierra de Huelva en aquellos tiempos, teníamos unas burras, que se les asignaban a los pastores, cabreros, porqueros y caseros, para que los sábados, las mujeres de estos trabajadores fueran al pueblo por la cabaña.
 
 Mulo con unas angarillas para el traslado de la cabaña.
 
Lo primero que hacían al llegar a casa, donde en las cuadras dejaban las burras, y tras cobrar la semana, acudían a las tiendas para hacer la cabaña (compras de alimentacion para toda la semana) y tras las compras volvían por sus burras donde en las jangarillas (Angarillas) cargaban sus compras y añadían el saco de pan duro, que se les asignaba como comida para los mastines guardianes, estos perros guardianes, usaban uns defensas contra los lobos, consistente en un collar metálico llenos de púas afiladas.
 Defensa que se les ponía a los mastines.
 
Estas burras no solo hacían el trabajo del transporte de las mujeres, sino que también se utilizaban para la cría de mulos (cruce de la burra con el caballo) para el trabajo diario del campo.

Pues a una de estas burras, una noche fue atacada por los lobos, estaba a las faldas entre el monte la Gudita y el Cuaco, con las consecuencias de un jamón casi comido en su totalidad (las burras ante el ataque de los lobos no se defienden, quedan paralizadas por el miedo).

Ante tal destrozo de la pobre burra, se llamo a D. José, el Veterinario, que ante las catastróficas imágenes, solo pudo comentar que era un caso imposible, y me supongo que en aquella época, diría que la sacrificaran, ya que no era posible su cura.
Pero para la suerte de la burra, uno de los empleados "El Tango", hombre trabajador, servicial, apañado y todo lo que le quieras añadir a todo un buen trabajador del campo, (este hombre cargaba el solo, tres sacos de cereales en un mulo, y digo sacos no sacas, que estas son más fáciles de cargar que los sacos).
Pues este buen hombre fue el que curo a la burra de sus heridas, y les cuento el tipo de cura que le hacia.
Flor de una jara pringosa.
 
Para la cura, hervía agua con jara pringosa, tan abundante en la zona, y lavaba las heridas con el liquido resultante, una vez limpia de las secreciones, espolvoreaba las heridas con polvo de las encinas (era un insecticida de la época para las enfermedades de las encinas) y posteriormente cubría las heridas con unos pantalones, hechos con sacos de los cereales, para que las moscas no le picaran.
Al discurrir del tiempo, las heridas cicatrizaron y solo dejaron un gran costurón en las nalgas de la burra, que posteriormente siguió trabajando y criando.

Esta fue una cura de campo, que dio muy buenos resultados y que se puede seguir usando en ciertas curas.
Espero que os guste este relato, que ayer al leer el Blog amigo, me vino a la mente.
Saludos de Gabriel.